martes, febrero 3, 2026
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Nuevo estudio de Stanford afirma que cambiar a cocinas eléctricas reduce en más del 50% la exposición al dióxido de nitrógeno en interiores

Cada sustitución de un equipo a gas por uno eléctrico aporta algo real: menos combustión dentro de casa, menos contaminación local.

  • Cambio a cocción eléctrica: menos NO₂ dentro de casa.
  • Salud respiratoria más protegida.
  • Opciones asequibles ya disponibles.
  • Impacto directo en hogares pequeños y zonas rurales.
  • Transición alineada con políticas climáticas actuales.

Cambiar a cocinas eléctricas puede reducir de forma drástica la contaminación del aire interior

Gas natural y propano liberan dióxido de nitrógeno (NO₂) en concentraciones que hoy se saben problemáticas para los pulmones, el corazón y el desarrollo infantil. Lo revelan estudios recientes liderados por Stanford, que comparan por primera vez la exposición a NO₂ dentro y fuera del hogar a escala nacional. La conclusión es dura: quien cocina a gas respira en casa niveles similares a los que genera todo el tráfico y la industria de su entorno.

La gráfica muestra cómo cambia la exposición crónica al NO₂ según el tipo de zona (promedio nacional, urbana, rural) y según el nivel de uso de estufas a gas, comparándolo todo con estufas eléctricas. También indica qué parte de la exposición proviene de fuentes exteriores y qué parte proviene directamente de la cocina a gas.

El trabajo, publicado el 2 de diciembre en PNAS Nexus, muestra que sustituir una cocina a gas por una eléctrica disminuye la exposición personal a NO₂ en más del 25% en promedio y hasta la mitad en los hogares que usan más el fogón. Una rebaja nada menor si se considera que el NO₂ se asocia a asmaenfermedad pulmonar obstructivapartos prematuros y ciertos cánceres. Y que el gas también libera benceno, un carcinógeno de sobra conocido.

Como explica Rob Jackson, profesor en la Stanford Doerr School of Sustainability, la ciudadanía suele dar por sentado que el aire interior es seguro, cuando en realidad puede convertirse en el foco principal de exposición.

En viviendas pequeñas o poco ventiladas, el problema se multiplica. Y en zonas rurales, donde el uso de estufas a gas es más común, las concentraciones pueden superar los límites de seguridad recomendados incluso cuando el aire exterior es relativamente limpio.

Cómo reducir la exposición a contaminantes de las cocinas a gas

Antes de cambiar de equipo, hay medidas simples. Una campana bien instalada marca la diferencia, aunque no siempre elimina todo el NO₂. Ventilar ayuda, pero es una solución corta. Cuando se busca un cambio real, las alternativas eléctricas ganan terreno.

Hoy es posible encontrar placas de inducción portátiles por menos de 50 dólares. Son rápidas, eficientes y no generan combustión. También destacan hervidores eléctricos, tostadores y ollas de cocción lenta, cada uno capaz de reducir el uso del fogón, que es la mayor fuente puntual de NO₂ en el hogar.

Además, en Estados Unidos siguen activos programas de incentivos que facilitan el salto. Algunos estados ofrecen reembolsos directos y préstamos a bajo coste. A nivel federal, los créditos fiscales contemplados en la Ley de Reducción de la Inflación continúan aplicándose a la sustitución de electrodomésticos por modelos eléctricos más limpios. Son ayudas que alivian la inversión inicial, sobre todo en hogares con menos margen económico.

Priorizar la calidad del aire interior

El estudio combinó mediciones de aire en casas reales con datos de calidad del aire exterior, características de construcción en más de 133 millones de viviendas y patrones estadísticos de uso de las cocinas. El resultado: un mapa robusto que identifica dónde y cómo se acumula la exposición a NO₂ en Estados Unidos.

Estimaciones a nivel de código postal de la exposición residencial total al NO2 en ppbv (interior y exterior) para (A) hogares que cocinan exclusivamente con una estufa eléctrica (exposición de fuentes exteriores únicamente); (B) percentiles 5, (C) 50 y (D) 95 de uso de combustible para hogares con estufas de gas o propano que cocinan en los percentiles 5, 50 y 95 de uso de combustible. Los espacios en blanco representan ubicaciones que no tienen códigos postales.

Exceso de los valores de referencia de NO₂ a largo plazo atribuible a estufas por condado y población. Condados de EE. UU. (mapa, izquierda) y población de EE. UU. (barra, derecha) que superan la directriz de exposición a NO₂ a largo plazo de la OMS : el azul indica los condados donde la exposición residencial promedio atribuible al aire libre, por sí sola, supera la directriz a largo plazo de la OMS, independientemente de las fuentes de contaminación en interiores; el magenta indica los condados donde la exposición residencial atribuible al aire libre, por sí sola, es inferior a la directriz de exposición, pero la adición de la exposición a estufas de gas aumenta la exposición residencial total por encima de la directriz de la OMS; el verde oscuro indica los condados donde la suma de la exposición promedio atribuible al aire libre y a estufas se mantiene por debajo de la directriz de la OMS. Las barras de error a la derecha representan los IC del 95 %.

Los datos muestran que para la mayoría de la población la principal carga de NO₂ sigue llegando desde fuera, por el tráfico y la quema de combustibles fósiles. Sin embargo, para 22 millones de personas la diferencia la marca la cocina. Ese grupo respira más NO₂ dentro de casa que en la calle, algo que ocurre sobre todo en viviendas pequeñas, áreas rurales y comunidades con menos recursos para mejorar electrodomésticos o ventilación.

Las exposiciones puntuales más altas aparecen siempre durante la cocción, no por fuentes exteriores. Son picos concentrados que pueden llegar a durar horas. Y para comunidades históricamente vulneradas, como hogares indígenas, afroamericanos o latinos, la carga total es mayor debido a la combinación de viviendas más pequeñas, peores condiciones del aire exterior y menos acceso a electrodomésticos modernos.

Por eso, la transición a cocinas eléctricas, apoyada por incentivos públicos y políticas climáticas, puede tener un impacto sanitario rápido y tangible.

Vía Switching to electric stoves can dramatically cut indoor air pollution | Stanford Report

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