Su implementación en rinocerontes, perros y búfalos ha abierto nuevas oportunidades para salvar y mejorar la genética de poblaciones amenazadas. A pesar de los avances, los retos para su efectiva aplicación permanecen considerables

Desde hace décadas, la fecundación in vitro (FIV) transformó el campo de la reproducción asistida, permitiendo la concepción de millones de bebés humanos. Sin embargo, su aplicación no se limita únicamente a los seres humanos. Esta técnica demostró ser una herramienta invaluable en la conservación de especies en peligro de extinción.La fecundación in vitro es un proceso en el cual los óvulos son fertilizados por espermatozoides fuera del cuerpo de la hembra. Esta técnica ha sido empleada inicialmente en humanos para tratar la infertilidad, pero su potencial para ayudar en la conservación de especies animales ha ganado reconocimiento. El proceso comienza con la estimulación de los ovarios mediante medicamentos para producir múltiples óvulos, los cuales se extraen y se fertilizan en un laboratorio. Posteriormente, los embriones resultantes son implantados en una hembra para que los lleve a término.
El rinoceronte blanco del norte: un caso de esperanza
Uno de los ejemplos más emblemáticos del uso de la FIV en la conservación animal es el esfuerzo por salvar al rinoceronte blanco del norte de la extinción. Este animal, que alguna vez vagó por África central, ha sido diezmado por la caza furtiva impulsada por la demanda de su cuerno. En la actualidad, solo quedan dos hembras, Najin y Fatu, que viven bajo estricta protección en la reserva Ol Pejeta en Kenia.


Desde hace décadas, la fecundación in vitro (FIV) transformó el campo de la reproducción asistida, permitiendo la concepción de millones de bebés humanos. Sin embargo, su aplicación no se limita únicamente a los seres humanos. Esta técnica demostró ser una herramienta invaluable en la conservación de especies en peligro de extinción.La fecundación in vitro es un proceso en el cual los óvulos son fertilizados por espermatozoides fuera del cuerpo de la hembra. Esta técnica ha sido empleada inicialmente en humanos para tratar la infertilidad, pero su potencial para ayudar en la conservación de especies animales ha ganado reconocimiento. El proceso comienza con la estimulación de los ovarios mediante medicamentos para producir múltiples óvulos, los cuales se extraen y se fertilizan en un laboratorio. Posteriormente, los embriones resultantes son implantados en una hembra para que los lleve a término.
El rinoceronte blanco del norte: un caso de esperanza
Uno de los ejemplos más emblemáticos del uso de la FIV en la conservación animal es el esfuerzo por salvar al rinoceronte blanco del norte de la extinción. Este animal, que alguna vez vagó por África central, ha sido diezmado por la caza furtiva impulsada por la demanda de su cuerno. En la actualidad, solo quedan dos hembras, Najin y Fatu, que viven bajo estricta protección en la reserva Ol Pejeta en Kenia.

